PRI y PRD: desestabilizar a Aguirre
Noé Mondragón Norato
Una de las incógnitas que causan verdadero prurito en relación a los lamentables sucesos del pasado 12 de diciembre, se encuentra relacionada con un hecho que hasta la fecha no ha sido despejada ¿quién dio la orden para que los policías ministeriales y federales acudieran armados a contener la protesta de los normalistas de Ayotzinapa? Desde luego, una decisión de esa naturaleza implicaba meterle mucha gasolina al pasto seco. Incluso, el hecho de mostrar las armas pudo exacerbar de antemano, los ánimos de los normalistas. Fue una invitación a la violencia y a la represión. En ese hecho se encuentra la clave para entender una eventual intención desestabilizadora contra el actual mandatario estatal, Ángel Aguirre. Hay en ese contexto algunas lecturas.
LAS CAUSAS POLÍTICAS.- El mandatario estatal ha venido desarrollando un trabajo político que marcó de inmediato la diferencia respecto de su antecesor Zeferino Torreblanca. Eso pudo despertar ciertos celos políticos de sus adversarios incrustados no solo en el PRI, sino también en el PRD. Las razones son elocuentes: A) Aguirre impulsa la creación de una nueva Constitución política para la entidad. La reforma en ese sentido no ha gustado a muchos actores políticos. Sobre todo a quienes desean que sus intereses no se vean afectados. Desestabilizar a la actual administración tendría la intención implícita de desviar la atención pública y concentrarla en las presiones que ya se ejercen sobre el mandatario estatal. B) Otra de las intenciones gubernamentales está orientada a la creación de una Comisión de la Verdad, la cual se enfocaría a develar autorías y responsabilidades del periodo conocido como la Guerra Sucia. Y llegaría incluso, hasta la matanza de Aguas Blancas y El Charco. Desde luego, es algo que inquieta y perturba a muchos actores involucrados en esos cruentos episodios. Desde distinguidos priístas, hasta destacados luchadores sociales de la izquierda. Porque esta expresión ideológica también está llena de claroscuros. C) La línea política del mandatario estatal es muy clara: en sus escasos ocho meses ha ponderado el diálogo, la apertura y la conciliación con grupos sociales y políticos. Y de pronto, el episodio violento del 12 de diciembre busca revestirlo como intolerante y represivo. Es clara la intención por generarle un desgaste a su figura pública. D) La elección de 2012 está a la vuelta de la esquina. Resulta obvio que, al ir fortalecido en su tarea de gobernar, Aguirre tendría influencia en la decisión de algunas candidaturas al interior del PRD. Eso pudo verse desde las tribus como un riesgo para sus intereses. Hay muchas de ellas que incluso, nunca aceptaron ni digirieron la postulación de Aguirre como candidato de la coalición que lo llevó al gobierno estatal. Porque si bien es cierto que con Zeferino Torreblanca pudieron manejarse con mayor libertad en ese terreno -y se midió con posteriores derrotas electorales, dado que el ex gobernador les dejó el partido, pero no apoyó a los candidatos designados por ellas-, con Aguirre no iban a poder hacerlo dado que éste último sí opera políticamente. E) El paso político de Aguirre le alcanzaba para unir fuerzas con el peje López Obrador y lograr en la elección federal de 2012, un hipotético carro completo como en 2006. Y en el plano local, mayoría en el Congreso y las presidencias municipales. Un escenario que en el tricolor no les gusta nada. Pero que seguramente, se evalúa con realismo. Es decir: afectaba intereses priístas muy marcados. Tanto a nivel local como federal. En este último plano destaca el propio aspirante presidencial, Enrique Peña Nieto. F) Televisa fue muy elocuente en ese sentido: Joaquín López Dóriga, en el noticiero estelar de esa empresa, se lanzó a la yugular del gobernador Aguirre. Y soslayó deliberadamente hechos igual de lamentables como el incendio criminal de la bomba de una gasolinera y el empleado que se quemó intentando sofocar las llamas. La razón es simple: a través de la empresa Astron Publicidad, López Dóriga cobraba generosos donativos del gobierno que encabezó Peña Nieto, por la entrada y salida de los Comentarios a la Noticia hechos por el periodista en Radio Fórmula. G) De ahí se entiende lo demás: un hecho de violencia planeado pudo ser la estrategia adecuada a fin de intentar reventar al gobernador Aguirre, por parte de sus cientos de adversarios regados en PRI y PRD, los partidos dominantes en la geografía guerrerense. Y aunque no se acepte, el episodio tiene intenciones políticas desestabilizadoras muy obvias.
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