Artesanos de la elaboración de tejería intentan preservar ancestral tradición
Cada vez son menos las personas que se dedican a la elaboración de la tejería -tejas de barro para los hogares- en la región de la Costa Grande, debido a que las personas prefieren construir sus viviendas con material de concreto.
Sin embargo, la tejería mantiene los hogares frescos de algunas viviendas en este municipio de la Costa Grande y es una tradición que se ha perdido en los últimos años, debido a la utilización de otros materiales para la construcción.
En un trabajo realizado por este medio informativo, se dio a la tarea de documentar el trabajo de la elaboración de las tejas en uno de los lugares, de este municipio, donde muy pocas personas se dedican al arte de la tejería.
Cerca de la carretera federal Tecpan de Galeana-Petatlán, encontramos un pequeño lugar donde se varias personas entre jóvenes y personas adultas se dedican a la elaboración de tabiques y tejas, las cuales, se fabrican con tierra roja -barro-, encontrando en ese sitio a Onofre Gutiérrez Báez, quien se dedica a la fabricación de ese artículo desde hace 35 años en esta ciudad.
Gutiérrez Báez, relató que desde hace varios años, trabaja en la tejería acompañado de su esposa Ángela Camacho Salazar, quien es la ayudante de acomodar el barro en moldes de madera.
Cansado por el paso de los años y operado en días atrás de la vista, el tejero, manifestó a este medio que el trabajo que realiza en el arte de la elaboración de tejas, es pagado por los encargados del lugar, a un peso, “aquí uno gana lo que quiere, dependiendo de lo que haga, porque a uno le pagan según sea el trabajo; es decir que si hacemos 500 tejas me gano 500 pesos”.
Sin embargo, este oficio se ha hecho menos habitual en los lugares que comúnmente existían las tejerías, debido a que poco a poco se ha ido agotando el barro en los lugares, relató Camacho Salazar.
Contó la esposa de Gutiérrez Báez, que durante el proceso de elaboración de este material natural producto de la tierra colorada, como es llamada en esta región costeña; “es algo laborioso, pues yo comienzo a las cinco de la mañana, cuando vacío la tierra de campo y el barro en el tanque –un orificio o pozo que se hace en la tierra–, un poco de agua y comienzo a batirlo con los pies hasta que queda hecha la mezcla; después la coloco, en forma de pelotas de masa”.
El trabajador del barro, indicó que en ese lugar donde labora, no cuenta con seguro social, ni prestaciones, ni vacaciones; “lo único seguro es que la jornada comienza a las 5 de la mañana y termina cuando uno quiere, sabedores de que si trabajamos más, ganamos más”, asentó.
Después de la elaboración de las tejas, de manera rustica se llevan a un espacio abierto donde el sol se encarga de endurecer la parte exterior, pasando por una segunda forma de secado y acabado, en un horno formado de barro, el cual es incinerado con la concha del cocotero –bonote-, hasta que queda de color rojo; para posteriormente sacarlo del horno y esperar a que se enfrié de manera natural, ya que las tejas salen al rojo vivo.
Durante esta visita se pudo captar, que el proceso se realiza bajo los incandescentes rayos del sol.
Por su parte, Gutiérrez Báez, manifestó que toda la época del año, tienen arduo trabajo en la elaboración de la tejería, quedándose solamente sin trabajo en la temporada de lluvias. (IRZA)